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Retiro · 27 de julio de 2026

Plan Personal de Retiro: ahorra y deduce impuestos

Cada abril, miles de personas en León firman su declaración anual y aceptan, casi en automático, el número que el SAT les pone enfrente. Pagan lo que toca y siguen con su vida. Lo que casi nadie sabe es que ese mismo dinero que entregan al fisco pudo, legalmente, haberse quedado trabajando para su propio retiro. No es un truco contable ni una laguna. Es una figura que la propia ley creó para premiar a quien ahorra a largo plazo. El problema es entender cómo se activa, y ahí es donde la mayoría se queda fuera.

Pareja mexicana madura revisando su plan de retiro en casa con luz cálida de la mañana

Por qué el Afore casi nunca alcanza

Te voy a ser franco. Si dependes solo de tu Afore, lo más probable es que te retires con una fracción de lo que ganas hoy. Las tasas de reemplazo en México rondan el 30% del último salario para muchos trabajadores, y eso suponiendo una carrera laboral completa y cotizada. Quien es independiente, profesionista por honorarios o dueño de su negocio, muchas veces ni siquiera tiene esa base. La pregunta no es si necesitas ahorrar por tu cuenta. La pregunta es por qué hacerlo de la forma más cara, sin aprovechar el beneficio fiscal que ya está sobre la mesa.

Lo que la ley llama, con todas sus letras, deducible

El artículo 151, fracción V de la Ley del Impuesto sobre la Renta permite deducir las aportaciones a un plan personal de retiro. El artículo 27, fracción XII y las reglas del 185 LISR definen el marco. En la práctica significa esto: lo que aportas a tu plan en el año se resta de tu base gravable, hasta el menor de dos topes (el 10% de tus ingresos acumulables o el equivalente a cinco salarios mínimos elevados al año). Menos base gravable significa menos ISR. No estás gastando ese dinero. Lo estás moviendo de la columna de impuestos a la columna de tu patrimonio.

Una cuenta que sirve para dos cosas al mismo tiempo

Aquí está el punto que cambia la conversación. Un plan personal de retiro bien estructurado no es una alcancía que se congela. El capital que aportas sigue invirtiéndose y generando rendimientos durante años, y al mismo tiempo cada aportación te devuelve dinero vía la declaración anual. Es ahorro y ahorro fiscal en el mismo movimiento. Si estás en una tasa marginal del 30%, cada peso deducible te representa hasta 30 centavos que no se van al SAT. Esos centavos, reinvertidos durante quince o veinte años, dejan de ser centavos.

La condición que casi nadie te explica antes de firmar

El beneficio tiene una regla de oro: el plan es de retiro, no de emergencia. Para conservar la deducción, los recursos deben permanecer hasta que cumplas 65 años o te ubiques en un supuesto de invalidez. Si retiras antes sin justificación, ese monto se vuelve ingreso acumulable y paga el impuesto que en su momento se difirió. No es una trampa, es coherencia: la ley premia el largo plazo, no el ir y venir. Por eso lo diseño junto contigo pensando en plazos reales y montos que puedas sostener, no en una cifra heroica que abandones en dos años.

Por qué lo hago con respaldo de GNP

Estructuro estos planes con GNP, una de las aseguradoras más sólidas del país, porque el respaldo institucional importa cuando hablamos de un horizonte de dos o tres décadas. Más allá del rendimiento y la deducción, un esquema bien armado puede integrarse con figuras de protección patrimonial, de modo que el capital que construyes no quede expuesto a un juicio sucesorio, ese proceso que suele tardar entre 8 y 18 meses y consumir del 10% al 15% del valor del patrimonio. Si ese ángulo te interesa, conviene revisarlo junto con una estrategia de herencia segura que asegure que lo que ahorraste llegue completo a quien tú decidas.

El primer paso es una conversación, no un contrato

No necesitas tener todo claro para empezar. Necesitas una hora conmigo para revisar tus ingresos, tu régimen fiscal y qué tope de deducción te aplica este año. De ahí sale un número concreto: cuánto puedes aportar, cuánto te ahorra en impuestos y cómo se ve tu retiro en escenarios reales. Sin letras chiquitas y sin presión. Si después de esa plática decides que no es para ti, al menos te vas con claridad. Y si decides avanzar, habrás convertido el impuesto que pagabas en automático en patrimonio que es tuyo.

¿Cuánto puedo deducir con un plan personal de retiro en México?

Puedes deducir tus aportaciones hasta el menor de dos topes: el 10% de tus ingresos acumulables del año o el equivalente a cinco salarios mínimos elevados al año. Lo aportado se resta de tu base gravable y reduce el ISR que pagas en la declaración anual, conforme al artículo 151 de la LISR.

¿Quién puede contratar un plan personal de retiro?

Cualquier persona física con ingresos gravables: empleados, profesionistas por honorarios, dueños de negocio o independientes. No necesitas estar afiliado al IMSS. Es especialmente útil para quien no tiene una Afore robusta o cuyo Afore no alcanzará para sostener su nivel de vida al retirarse.

¿Qué pasa si retiro el dinero antes de los 65 años?

Si retiras los recursos antes de cumplir 65 años o sin ubicarte en un supuesto de invalidez, el monto retirado se vuelve ingreso acumulable y paga el ISR que en su momento se difirió. Por eso el plan se diseña para el largo plazo, con aportaciones que puedas sostener.

¿Puedo ahorrar para el retiro y pagar menos impuestos al mismo tiempo?

Sí. Esa es justamente la ventaja del plan personal de retiro: cada aportación se invierte y genera rendimientos para tu retiro, y a la vez es deducible, por lo que reduce el ISR de tu declaración anual. Ahorro patrimonial y ahorro fiscal en un mismo movimiento.

Empecemos

Convierte el impuesto que pagas en patrimonio tuyo

Te calculo en una hora cuánto puedes aportar este año, cuánto te ahorra en impuestos y cómo se ve tu retiro en cifras reales. Sin presión y sin letras chiquitas. Soy César Tesillos, asesor patrimonial y Agente GNP en León y el Bajío.